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  • RE: Hilo de soporte de la instancia de Peertube

    @xliiv Ok, nadie nos ha informado de ese problema en concreto. En el pasado se han visto problemas de conectividad a la hora de hacer retransmisiones en directo desde ciertos proveedores (Alemania e Italia), pero eso se solucionó.

    Ya nos contarás cómo te va con Firefox.

  • RE: Hilo de soporte de la instancia de Peertube

    @xliiv Es la primera vez que oigo hablar de este fallo. ¿Sólo sucede en la ventana de incógnito? ¿Funciona en una ventana normal? ¿Qué navegador estás usando?

    Por mi parte, he probado bastantes veces reproducir directos en una ventana de incógnito y nunca he tenido problemas.

  • RE: [THS] Supercookies — el rastro que NO PUEDES BORRAR

    Resumen del video
    Aunque muchos usuarios consideran que borrar las cookies o utilizar el modo incógnito garantiza su privacidad, la industria del rastreo comercial ha evolucionado hacia técnicas mucho más persistentes y ocultas. Las cookies tradicionales son pequeños archivos de texto almacenados en el navegador para mantener sesiones o preferencias, y aunque pueden eliminarse manualmente, el problema surgió con las cookies de terceros. Insertadas por anunciantes en miles de sitios web, permiten un rastreo cross-site que construye perfiles detallados del comportamiento del usuario. Aunque los navegadores modernos bloquean o limitan estas cookies, la industria ha migrado a mecanismos más sofisticados que operan fuera del control directo del usuario.

    Las supercookies son identificadores diseñados para ser persistentes, difíciles de detectar y casi imposibles de eliminar. Se dividen en dos familias: las inyectadas a nivel de red por el operador y las ocultas en rincones técnicos del navegador. Un ejemplo histórico es el caso de Verizon (2014-2016), donde la compañía inyectaba una cabecera secreta llamada X-UIDH en todo el tráfico HTTP de sus clientes. Al estar insertado en la infraestructura de red y no en el dispositivo, este identificador vinculaba al usuario a su cuenta independientemente del navegador o equipo utilizado, permitiendo a anunciantes resucitar cookies previamente eliminadas. A pesar de ser una práctica intrusiva, Verizon solo recibió una multa simbólica, consolidando el concepto de supercookie como un estándar de vigilancia comercial.

    Cuando el rastreo no depende del operador, se utilizan las llamadas zombie cookies o evercookies. Estas técnicas consisten en guardar copias del mismo identificador en múltiples ubicaciones del navegador simultáneamente, como el almacenamiento local, la caché, certificados HSTS, ETags o incluso en imágenes almacenadas temporalmente. Si el usuario borra una copia, otra la regenera automáticamente, funcionando como un mecanismo de resurrección. Popularizadas por la herramienta EverCookie en 2010, estas supercookies explotan funciones legítimas del navegador, originalmente diseñadas para rendimiento o seguridad, con fines de rastreo. Al evadir los paneles de privacidad tradicionales, hacen prácticamente inútil el botón convencional de "borrar cookies".

    El nivel más avanzado y agresivo es el fingerprinting (huella digital del dispositivo). A diferencia de las cookies, esta técnica no almacena nada en el equipo del usuario. En su lugar, recopila decenas de características técnicas del navegador y hardware, como la resolución de pantalla, fuentes instaladas, zona horaria, procesamiento de audio, extensiones y, sobre todo, cómo la tarjeta gráfica renderiza elementos mediante Canvas, WebGL o WebGPU. La combinación de estos datos genera un hash único que identifica al usuario entre millones, sin necesidad de consentimiento ni avisos. Esta técnica atraviesa el modo incógnito, ya que el hardware no cambia, y se evade fácilmente de la mayoría de las regulaciones de cookies al no guardar información localmente, operando mediante técnicas de camuflaje de dominios y redirecciones rápidas para saltarse bloqueadores.

    La importancia de estas tecnologías radica en que construyen expedientes permanentes y vinculables a identidades reales, sirviendo como infraestructura para futuros sistemas de control comercial y estatal. Para defenderse, se recomienda utilizar HTTPS y VPNs confiables sin registros para bloquear inyecciones a nivel de red. Contra las evercookies, es útil emplear navegadores con particionamiento de caché y almacenamiento por sitio (como Firefox o Brave) y limpiar los datos periódicamente. Frente al fingerprinting, la solución más efectiva es Tor Browser, que homogeneiza la huella de todos los usuarios, seguido de configuraciones como Resist Fingerprinting en Firefox o el uso de bloqueadores como uBlock Origin y NoScript. Mantener un navegador estándar, sin extensiones ni fuentes exóticas, ayuda a "mediocrizar" la propia firma digital y mezclarse con la mayoría, dificultando la identificación única.

    En definitiva, la privacidad no es un producto que se compra, sino una práctica constante. La ilusión de borrar el rastro digital es comparable a barrer la casa mientras se lleva un microchip en el zapato; el verdadero seguimiento nunca estuvo donde se indicaba eliminarlo. Comprender que los servicios gratuitos se financian con datos personales y rastros ineliminables es el primer paso para defenderse, optando por arquitecturas y hábitos de navegación que prioricen el anonimato y la soberanía digital sobre la conveniencia inmediata.

  • RE: Videos Peertube
  • RE: [THS] Verificación de ¿Edad? — el FIN del INTERNET ANONIMO

    Resumen del video
    La implementación de la verificación de edad obligatoria en internet se presenta públicamente como una medida para proteger a los menores, pero su objetivo real es acabar con el anonimato en línea y establecer un sistema global de control de identidad. Al igual que ocurre con iniciativas como el chat control, el argumento de "proteger a los niños" funciona como un escudo retórico inatacable que impide cuestionar los métodos empleados. En la práctica, verificar la edad equivale a verificar la identidad, ya que el sistema debe identificar a todos los usuarios, adultos incluidos, para poder filtrar a los menores.

    Esta tendencia se está consolidando como una ola legislativa coordinada a nivel global. En el Reino Unido, la Online Safety Act exige verificación robusta en plataformas con contenido sensible, imponiendo multas millonarias y afectando a grandes sitios web, foros e incluso proyectos como Wikipedia. En la Unión Europea, se avanza hacia la integración de estas verificaciones con las carteras de identidad digital (EIDAS 2.0) previstas para 2026. Australia ya ha prohibido el acceso de menores de 16 años a redes sociales con fuertes sanciones, y varios estados de EE. UU. están impulsando leyes similares que enfrentan batallas judiciales.

    El impacto en la privacidad es severo. Los usuarios deberán entregar documentos, selfies o datos biométricos a terceros verificadores, muchas veces empresas privadas no auditadas que operan como DNI de facto de internet. Esto genera enormes bases de datos vulnerables que registran el acceso a foros políticos, grupos de apoyo o contenido sensible, aumentando el riesgo de filtraciones masivas con consecuencias graves, como se demostró en el caso de Ashley Madison. Además, la vigilancia constante produce un efecto disuasorio: la simple conciencia de ser monitoreado fomenta la autocensura al acceder a información sobre disidencia, salud sexual o adicciones.

    Estas medidas resultan ineficaces y generan daños colaterales significativos. Los menores decididos saltan fácilmente las restricciones mediante VPNs, mientras que los adultos promedio terminan entregando su identidad. Las plataformas pequeñas y aplicaciones sin recursos económicos para costear verificadores externos se verán obligadas a cerrar o a no operar en estas regiones, consolidando un oligopolio tecnofeudal. El mayor daño recae sobre colectivos vulnerables, como comunidades LGTBIQ+, foros de víctimas o recursos de salud mental, que dependen del anonimato para proteger a sus usuarios y garantizar su seguridad.

    La verificación de edad actúa como una puerta de entrada para normalizar la identificación digital en todos los aspectos de la vida cotidiana. Aunque se promueve el uso de tecnologías de conocimiento cero (ZK) que supuestamente no revelarían la identidad, la falta de transparencia, software cerrado y auditoría independiente hace imposible garantizar su funcionamiento real. Históricamente, toda infraestructura creada para un propósito específico termina siendo desviada para otros fines, como demostró el uso de una base de datos fiscal en Ámsterdam por parte del régimen nazi. La tendencia apunta hacia una sociedad estratificada donde la trazabilidad constante y la imposición de clases digitales limiten las libertades individuales.

    Frente a este escenario, existen alternativas viables tanto técnicas como sociales. En lugar de la identificación masiva, se deben priorizar el acompañamiento familiar, la educación digital y el control parental localizado en dispositivos, que protegen sin vigilar a toda la población. A nivel técnico, se recomienda el uso de VPNs sin registros, navegadores que minimicen la huella digital, redes como Tor, claves GPG y la migración hacia internet federado y autoalojado (Fediverso, Oasis). Políticamente, es crucial contactar a representantes europeos, apoyar a organizaciones defensoras de la privacidad como EDRI, EFF o Xnet, y difundir la diferencia entre protección infantil real y vigilancia masiva.

    El anonimato no es sinónimo de ocultamiento, sino una herramienta fundamental para pensar, leer y expresarse libremente. Exigir la identidad para acceder a internet transforma la red en un espacio controlado por corporaciones y Estados, donde los usuarios se convierten en productos rastreables. La verdadera protección de los menores reside en la educación y el acompañamiento, no en la entrega obligatoria de datos biométricos. Mantener una internet abierta, federada y privada sigue siendo posible, pero requiere conciencia, herramientas adecuadas y acción colectiva antes de que el control se vuelva irreversible.

  • RE: Videos Peertube

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