Note 7: cuando falla el plan B.


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    Pese a no estar interesado en absoluto en móviles de más de 50 €, es cierto que el tema de Samsung y su pretendidamente producto estrella, el Galaxy Note 7, me han hecho seguir las noticias relacionadas con bastante interés.

    A éstas alturas, nadie se sorprende ya de porqué éste dispositivo se ha hecho... mejor dicho "se hizo" tan famoso, y también es de dominio público que, salvo que tiremos de segunda mano por medio de algún pánfilo despistado, dicho dispositivo ya no se encuentra a la venta.

    Pero, ¿realmente era tan peligroso?

    Hay que empezar señalando, y ésto es muy importante, que la práctica totalidad de la población no sabe cómo reaccionar adecuadamente ante el incendio y/o explosión de una batería de litio en cualquiera de sus compuestos.

    Dicho ésto, volvemos al aparato en sí, y las primeras sospechas recayeron en las baterías. Unas baterías que, según transcendió, eran sensiblemente más grandes de lo que deberían, fabricadas por Samsung SDI ( Samsung Display and Digital Interface and Internet component Source) debieron ser forzadas en la cadena de montaje para ser introducidas en el dispositivo, comprimiendo las esquinas de tal forma que el bilndaje interno podía dañarse, dando lugar a un cortocircuito.

    La confirmación a la veracidad de éste hecho la tenemos en que decidieron recurrir a su segundo proveedor de baterías, ATL (Amperex Technology Ltd.)
    No obstante, los problemas no se solucionaron y siguieron apareciendo casos de dispositivos incendiándose.

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    Según diversas opiniones, la característica de protección al agua hace que la batería sufra una presión excesiva, pudiendo provocar el efecto antes descrito.

    Obviamente, no todos éstos casos fueron rigurosamente ciertos, bien por ser simples bulos, bien por manipulaciones poco ortodoxas; lo cual llevó a una teoría algo intrigante: ¿y si todo era parte de una campaña orquestada por un poderoso competidor con intereses espurios?

    Bien podría ser. En la era de internet y las redes sociales, en apenas un minuto una noticia puede dar la vuelta al globo y ser traducida a varios idiomas. Todos sabemos lo que pasó con algo relacionado con un perro al que le gustaba una crema de cacao de conocida marca, y no teníamos internet por aquellas calendas; de modo que dicha teoría era factible.

    Pero de nuevo ocurrió algo que echó por tierra ésta teoría: Samsung ordena la retirada del mercado de los Galaxy Note 7.

    Se desconoce el impacto económico que ha tenido ésto para el gigante asiático, si les resulta "pecata minuta" y una pérdida asumible, cuando para más inri ofrecen una compensación (en unos sitios de habla de dinero, en otros de un Galaxy S7) a los usuarios que lo compraron, tuviesen o no problemas con el terminal.
    Lo que parece más factible es que realmente tenía problemas que no se lograron identificar a tiempo.

    ¿Y eso es todo...? pues no. La cosa aún continúa.
    Lo último que se ha escuchado es que los problemas del Galaxy Note 7 no han conseguido ser reproducidos en los laboratorios de la compañía, lo cual podría inducir a resolver que algo de verdad había en la teoría de la conspiración.

    Realmente, no tiene porqué.
    A poco que se indague, obtenemos que tales pruebas se realizan en unos entornos tan controlados, que aún queriendo recrear condiciones "reales", o se pasan o no llegan; hablando por supuesto de instalaciones privadas para pruebas no forenses.
    Si a eso añadimos que, por razones más o menos obvias, los peritos no tienen acceso a redes, y los informes son por escrito, obtenemos que cualquier dato relevante quedará intramuros, a discreción de la directiva de la empresa.

    A día de hoy, la producción del Note 7 se haya en suspenso, y con el lanzamiento del S8 a las puertas, es un enigma en qué quedará éste culebrón.

    Ah, por cierto. Que conste que no he hecho alusión a Apple en ningún momento.

    ¿Qué opináis vosotros?



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    Pues algo de conspiración se me había pasado por la cabeza, no ya porque alguien intentara que explotaran o se quemaran para perjudicar a Samsung, sino por como se han filtrado los casos cuando estoy seguro que le pasa a más marcas. Quisiera yo saber en que condiciones ha ocurrido de trato al móvil (golpes, temperatura a la que fue sometido, etc...).



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    Lo que opino es que me extraña que no pasen cosas de estas más a menudo. Las baterías de litio tienen una densidad de energía muy elevada y cualquier daño físico puede liberar toda esa energía en muy poco tiempo. Si a eso se le añade la chapuza de meter la batería a presión porque a algún listo se ha olvidado medir o tener en cuenta algo, las probabilidades de fallo se multiplican. Y digo que me extraña porque si Samsung se atreve a hacer este tipo de cosas, no me quiero ni imaginar las bombas de relojería chinas que llevan muchos en el bolsillo, la mayoría de ellas sin una imagen de marca que cuidar y sin ningún tipo de control de ningún organismo que certifique nada ni que pueda sancionar a nadie porque pase nada. Y por su puesto con las manos totalmente lavadas en cuanto a responsabilidad y garantía.

    Lo que no me extraña es que no se pueda reproducir el fallo. Samsung vendió 2.5 millones de Note 7 y ¿cuántos han salido ardiendo? Por ahí se dice que unos 1000 podrían ser defectuosos. Estadísticamente Samsung tendría que probar 2500 móviles para ver cómo falla uno.

    Desde mi punto de vista, probablemente lo mejor que puede hacer Samsung es olvidarse de la marca Galaxy y sacar su próximo móvil bajo otra denominación, aunque quién sabe qué les sale más barato: si lavar la imagen de la actual insignia o tener que darle fama a la nueva.



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    Es algo que pasa desde siempre, recordareis el escándalo con las baterías de portátiles que se incendiaban hace como 5 o 6 años. Si pasa en un par de unidades no es noticia pero si hay unas decenas incendiándose un modelo top ventas del primer fabricante de móviles, y cuesta 700€, el escándalo salta rápido. Pasa habitualmente con los problemas de los iPhone, no siempre son cosas importantes, pero en este caso hablan de perdidas de más de 15.000 millones.